¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LA FOTOGRAFÍA DE NATURALEZA EN CUBA?
Javier Eduardo Vázquez Romero,
Sección Fotonaturaleza, Sociedad Cubana de Zoología

©Eduardo Aguiar Martín
©James Benítez Herrera
Situación actual.
Si bien es cierto que existe una cifra difícil de precisar, pero de
seguro no despreciable, de personas que han desarrollado proyectos
fotográficos empleando como “objetos” diversas especies de la biota
cubana, así como algunos de sus paisajes naturales más
representativos; muchas veces ha sucedido que el “sujeto” (o
sujetos), o sea, quien toma, procesa y selecciona las imágenes, no
cuenta con el conocimiento o la orientación correcta sobre los
paisajes, poblaciones o ejemplares que suele retratar.
Si excluimos los trabajos ejecutados o asesorados directamente por
geógrafos, botánicos, ingenieros forestales, zoólogos u otras
personas con una noción real sobre nuestra diversidad paisajística y
biológica, una buena parte de las imágenes que hoy en día se
realizan (ya sea en fotografía fija o en video) recogen especies que
poco tienen que ver con nuestra biota autóctona; o sea, la que mayor
valor florístico o zoológico porta en sí misma.
La llamada fotografía de paisajes en Cuba, a criterio de este autor,
presenta una inclinación muy marcada a mostrar localidades de
interés turístico, donde exista algún tipo de infraestructura que
permita su explotación por parte de la denominada industria del
ocio. Compruebe usted, por citar solo un ejemplo, la abundancia de
la “imagen clásica” del valle de Viñales –visto desde el mirador
cercano al Motel “Los Jazmines”-, así como su Mural de la
Prehistoria; en franco contraste con la ausencia casi absoluta de
fotos realizadas en otras zonas menos antropizadas no “abiertas” al
turismo, pero igualmente hermosas, dentro del mismo valle o sus
alrededores.

©
Orlando Pérez
© Eric Rigori
Nápoles
Por otra parte, y en referencia a la flora, en ocasiones
lamentablemente bastante frecuentes, el fotógrafo prefiere la opción
de captar una bonita planta o quizás sus flores en cualquier jardín
urbano, lo cual, sin lugar a dudas puede resultar en una imagen
bella, estéticamente bien lograda… pero ello no puede sustentar el
argumento que muchas veces su autor esgrime, pensando tal vez desde
su propio desconocimiento: “estoy haciendo fotos de la flora
cubana”… y entonces tenemos como resultado que rosales, gladiolos,
flamboyanes y girasoles son, por obra y gracia de un fotógrafo mal
informado, representantes “exclusivos” de la flora cubana,
soslayándose a un segundo plano (en el mejor de los casos) a
genuinos endémicos o especies típicas de nuestra naturaleza, de
tanta o mayor belleza que aquellos otros.
Adicionalmente, una buena parte de los trabajos fotográficos que
sobre flora cubana hoy se realizan son hechos en jardines botánicos
u otras áreas especializadas, instituciones muy valiosas que
facilitan la labor fotográfica en muy buena medida, pero que no
deben suplantar el verdadero trabajo de campo, con las especies en
sus ecosistemas, en franca interacción con su ambiente, la flora y
la fauna que las rodean. Ello, además, trae implícito al fotógrafo
el gratísimo placer de estar ALLÍ, de conocer mejor a Cuba, y brinda
la posibilidad de realizar un trabajo con un mayor valor como obra
en sí.
Analizando en detalle las formaciones vegetales cubanas, en términos
de imágenes, es curioso que las comunidades que mayor impacto tienen
en cuanto a endémicos y especies de interés (cuabales, charrascales
y algunas formaciones especiales) apenas aparecen fotografiadas, y
en ocasiones, las imágenes que de ellas existen no exhiben una
calidad que las haga seleccionables como una buena foto, ya sea
desde criterios que respeten el rigor biológico o el fotográfico.
Por supuesto que muy honrosas excepciones hay, tanto en fotografía
como en video, pero muchas veces no son ellas las mayormente
representadas en los medios masivos, por ejemplo, televisión, prensa
plana e Internet.
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©
Eduardo Aguiar Martín ©
Eduardo Aguiar Martín
Otro tanto sucede con la fauna. Existe
un sinnúmero de especies cubanas muy poco documentadas, en términos
de imágenes, que reúnan los criterios cualitativos que debe
caracterizar este tipo de trabajo. Mayormente, las tomas más
notables se utilizan en materiales de divulgación científica, lo
cual es muy acertado, pero tiene la limitante que no está accesible
para el gran público. Por ejemplo, en una reciente búsqueda de
imágenes sobre nuestro almiquí (Solenodon cubanus), insectívoro
endémico de nuestro archipiélago, solamente se detectaron algunas
publicadas hace varios años por el semanario “Bohemia” (en blanco y
negro, sobre un tipo de papel que no es apropiado para imprimir
fotografías). Acudimos entonces a las posibilidades de Internet, en
particular de los buscadores Google® y Yahoo®, cuyos resultados
dejaron mucho que desear. Ciertamente, el almiquí es una especie muy
amenazada, escasa y su localización se restringe a zonas muy
intrincadas dentro del macizo Sagua Baracoa, súmese a ello, sus
hábitos nocturnos, todo lo cual atenta contra quien se lanza en su
búsqueda, pero no por ello deja de ser un reto, quizás más
atractivo, para quienes se identifican más plenamente con nuestra
naturaleza.
Sección Fotonaturaleza
Nuestra Sección, perteneciente a la Sociedad Cubana de Zoología,
viene desarrollando un trabajo sistemático dirigido a divulgar y
proteger, mediante la imagen fotográfica, los valores de nuestra
flora, fauna y paisajes naturales. De igual modo, una parte
importante de nuestra labor se encamina hacia la formación e
instrucción de los fotógrafos de naturaleza, ya sean principiantes,
aficionados o profesionales, lo cual se materializa en la
realización de talleres sobre diversas técnicas fotográficas y
naturaleza cubana; donde los cursantes, además de profundizar sus
conocimientos sobre la fotografía, tienen la oportunidad de conocer
las características del paisaje cubano, así como su flora, su fauna
y algunos de los elementos más representativos de los ecosistemas
cubanos, vistos desde una perspectiva ecológico-conservacionista,
con énfasis en los elementos incluidos en nuestro código de ética.
Estos talleres incluyen varias sesiones de trabajo en el medio
natural, generalmente en algunas de las Áreas Protegidas (ver
“Paisaje cubano. Apuntes para el fotonaturalista” en
www.monografías.com) y culminan con muestras fotográficas colectivas
en museos, galerías de arte, escuelas, bibliotecas y otras
instituciones educativo- culturales del país; además de que las
imágenes logradas, registradas jurídicamente acorde a la ley
vigente, se sitúan a disposición de quien la solicite (ver
www.fotonatura.cu).
Adicionalmente, nuestra Sección ha articulado una estrecha
colaboración con instituciones científicas claves en cuanto a
protección de la naturaleza se refiere; tales son los casos del
Centro Nacional de Áreas Protegidas, el Instituto de Ecología y
Sistemática y el Comité MAB para Cuba (MAB; siglas del programa
UNESCO “Man and Biosphere”). Todo ello, si redunda en acciones que
conduzcan a que se salve al menos un individuo de una especie
cubana, se salvaguarde un nido o se conozca mejor y se proteja un
ecosistema, ya es motivo que estimula nuestro esfuerzo y empeño en
seguir adelante.
fotonatura@snap.cu
fotonaturalezacuba@yahoo.es
www.fotonatura.cu