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Diafragma y obturador
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Recopilación y edición: Eduardo Aguiar Martín
Presidente Sección Fotonaturaleza de la Sociedad Cubana de Zoología
CICLO DE TALLERES PARA EL DESARROLLO DE LA FOTOGRAFÍA DE LA NATURALEZA
OBJETIVO GENERAL
Crear una opción que permita a todos los interesados en el arte de la fotografía de la naturaleza, conocer los principios fundamentales y las técnicas adecuadas, a fin de facilitar y profesionalizar el uso de la fotografía como una herramienta en defensa de la Naturaleza.
SUMARIO
- El diafragma
- Profundidad de campo
- Círculos de confusión y anillos de difusión
- Distancia hiperfocal
- El obturador
EL DIAFRAGMA
La máxima luminosidad de un objetivo se expresa relacionando su abertura efectiva con su distancia focal.
El valor de luminosidad indicado en números f/ es válido, para todas las cámaras, formatos y objetivos. De esta manera, la medida de la luminosidad de una escena, ofrecida por un exposímetro en números f /, se puede extrapolar a cualquier equipo fotográfico, ya que su valor es universal.
Si utilizamos un teleobjetivo de 400 mm. de distancia focal, con una abertura efectiva de 100 mm. de diámetro y un teleobjetivo de 200 mm. con una abertura de 50 mm., encontraremos que ambos ofrecen la misma luminosidad, que será 1/4 de la distancia focal, esto se abrevia representándose f /4.
Por tanto la Luminosidad de un objetivo ó Numero F, es el cociente entre su distancia focal y el diámetro de su abertura.
Los dos parámetros que controlan el valor de exposición en fotografía son el tiempo de exposición a la luz y su intensidad.
En una cámara, el mecanismo que controla el tiempo de exposición (velocidad) es el Obturador y el que regula la intensidad de la luz se denomina Diafragma, que actúa estrechando el cono de luz que penetra por el objetivo.
Inicialmente se emplearon simples láminas taladradas con agujeros de distinto diámetro, independientes, o agrupadas en un tambor giratorio. Hoy en día todas las cámaras de calidad van equipadas con un Diafragma de Iris, que está formado por un conjunto de laminillas, situadas en el interior del objetivo, que se cierran formando una abertura poligonal más o menos circular. Las cámaras automáticas pueden cerrar el diafragma a un valor standard correcto, el mismo que les dicta el exposímetro, sólo con presionar el botón de disparo.
Si intentamos estandarizar una serie de aberturas hemos de recordar que, según la ley del cuadrado inverso, si cerramos la abertura del diafragma a la mitad, la luminosidad se reduce, no a la mitad, sino a la cuarta parte. Una serie así, que redujese cada paso el diámetro a la mitad, podría ser:
f /1 - f /2 - f /4 - f /8 - f /16 - f /32 ...
El problema de esta es que los saltos entre punto y punto cuadruplican la luminosidad. En la práctica resulta más conveniente que la luz se vaya reduciendo en pasos de 1/2, en vez de 1/4; para ello, el diámetro, en vez de seguir una progresión de razón 2, sigue la de la raíz de 2, es decir 1,4
Actualmente se ha adoptado esta escala como standard de valores de luminosidad para cada una de las posiciones a que puede cerrarse el diafragma sea universal para todos los formatos y objetivos.
f /1 - f /1,4 - f /2 - f /2,8 - f /4 - f /5,6 - f /8 - f /11 - f /16 - f /22 - f /32 ...
Esta escala y la de tiempos prácticamente son las únicas que el fotógrafo debe memorizar; y es importante comprender desde el principio que cuanto más bajo sea el número f, mayor es su luminosidad y que cuanto más cerrado está el diafragma, mayor es su número f.
El diafragma tiene además de controlar la iluminación, otra importantísima función: graduar la profundidad de campo de la escena. Subir
PROFUNDIDAD DE CAMPO
Se entiende por profundidad de campo, la distancia comprendida entre los puntos del tema a fotografiar más próximos o más lejanos a la cámara que pueden ser reproducidos en la película con un enfoque aceptable.
En la práctica, la profundidad de campo es la zona limitada del espacio que se extiende por delante y por detrás del punto en que enfocamos. Los motivos situados en esta área, se reproducirán con nitidez. Resulta obvio decir, que el saber controlar el valor de la profundidad de campo es importantísimo en fotografía.
Los factores que influyen en la mayor o menor profundidad de campo son tres:
- La distancia desde el objetivo al punto enfoque.
- La longitud focal del objetivo.
- El diafragma utilizado.
DISTANCIA DE ENFOQUE
Cuanto más lejos enfoquemos, mayor será la profundidad de campo. Por ello, si enfocamos a un objeto situado a 3 metros, manteniendo constante la distancia focal del objetivo y el diafragma, la profundidad de campo se extenderá por ejemplo desde unos 1,8m hasta 5 metros; mientras que si enfocamos a 0,5 metros se extenderá sólo desde 0,4 a los 0,7m. Subir
DISTANCIA FOCAL
Cuanto mayor sea la distancia focal del objetivo, menor será la profundidad de campo.
DIAFRAGMA
Cuanto mayor sea la apertura del diafragma (menor número f), menor será la profundidad de campo. Esto resulta obvio, ya que los diafragmas cerrados estrechan el cono de luz, y por consiguiente amplían la zona de nitidez.
Decidimos la profundidad de campo utilizando objetivos de corta distancia focal (Grandes angulares), enfocando objetos alejados de la cámara y cerrando lo más posible el diafragma.
Por tanto, si con un teleobjetivo con el diafragma totalmente abierto, enfocamos un objeto muy próximo, obtendremos una reducidísima profundidad de campo.
Esto puede sernos muy útil cuando intentamos hacer un retrato en exteriores, o cuando pretendemos fotografiar un insecto posado en una planta, ya que prácticamente sólo saldrá enfocado el objeto en cuestión, y el fondo borroso no distraerá la atención del objeto principal.
Esta técnica, utilizada para resaltar un sujeto del resto aislándolo de su fondo se denomina Enfoque selectivo o Diferencial.
Vegetación sobre costa arenosa Helecho arborescente
Foto: Leonardo González Foto: Oscar Penton
Dado que en la práctica muchas veces resulta imposible acercarse al sujeto, o cambiar la distancia focal del objetivo, el control de la profundidad de campo se realiza fundamentalmente con el diafragma.
Para comprobar la profundidad de campo existen varios métodos:
a. Recurrir a las hojas técnicas de los objetivos, que si son de buena calidad, suelen llevar una tabla con la profundidad de campo a diversos diafragmas y distancias de enfoque. En la práctica, estas hojas son muy engorrosas de usar.
b. En los objetivos de calidad media y alta suele venir grabada en el barrilete una escala con la profundidad de campo que, combinada con el anillo de enfoque y el valor del diafragma, resulta muy útil al fotografiar.
c. Las buenas cámaras réflex tienen además una palanca que permite cerrar el diafragma al valor elegido y observar por el visor la profundidad de campo. Aunque este dispositivo resulta muy útil, si el diafragma que usamos es muy cerrado, la imagen que aparece es tan oscura en el visor que resulta difícil distinguir algo si el tema no está fuertemente iluminado.
d. Utilizar alguna de las fórmulas matemáticas diseñadas al efecto. Este sistema aunque resulta muy engorroso, suele ser el único método fiable en macrofotografía o en situaciones en resulta imposible el uso de los métodos anteriores.
Dado que la profundidad de campo disminuye con puntos de enfoque cercanos a la cámara, el área de nitidez no se reparte de igual forma por delante y por detrás de ese punto, si no que lo hace de la siguiente forma: 1/3 de la profundidad de campo se sitúa desde el punto de enfoque a la cámara y los dos tercios restantes, desde el punto de enfoque hacia el infinito. Subir
CÍRCULOS DE CONFUSIÓN Y DISCOS DE DIFUSIÓN
Realmente el área de nitidez que conocemos como profundidad de campo no tiene unos limites concretos ya que un punto situado en este área, y que por tanto consideramos enfocado, lo está realmente en función de su distancia al punto exacto de enfoque, del tamaño final a que ampliemos la copia y de la distancia a que observemos ésta.
La profundidad de foco es lo mismo que la profundidad de campo pero en le interior de la cámara, a nivel del plano de la película. Subir
CIRCULO DE CONFUSIÓN
Esto es debido a que cada punto que forma la imagen, observado a gran aumento, tiene forma de disco. Este disco, llamado Circulo de confusión, aumenta de tamaño según nos alejamos en ambas direcciones del punto de enfoque. Para considerar si un objeto está enfocado, los puntos que lo componen han de ser menores que el llamado diámetro del círculo de confusión aceptable. Lógicamente, con diafragmas muy cerrados los círculos de confusión disminuyen más lentamente su diámetro conforme nos alejamos del punto de enfoque, que con diafragmas muy abiertos. Este es el motivo por el que los diafragmas muy cerrados proporcionan una mayor profundidad de campo.
Según esto, podría pensarse que para conseguir mayor nitidez lo mejor sería cerrar al máximo el diafragma para disminuir así los círculos de confusión, pero al tener que penetrar la luz por un orificio muy cerrado los rayos rozan las laminillas del diafragma y aparece el fenómeno que describimos al principio del curso, la difusión. Esto provoca el que alrededor de cada círculo de confusión se forme un área en penumbra llamada Anillo de difracción que resta nitidez a la imagen.
Por tanto, al diafragmar, los círculos de confusión disminuyen, en tanto que los discos de difusión aumentan. Esto tiende a demostrar un hecho muy conocido por los fotógrafos, y es que la mayor calidad de imagen se obtiene normalmente en los diafragmas intermedios, por lo general cerrando dos o tres diafragmas desde la máxima apertura. Si seguimos cerrando el diafragma iremos ganando profundidad de campo a costa de perder nitidez, aunque esta pérdida no resulta muy notable con objetivos de gran calidad.
Como hemos dicho el diámetro del círculo de confusión aceptable varía en función del tamaño final de la copia y de la distancia a que se observe ésta.
El ojo humano no puede distinguir entre un punto y un disco que tenga un diámetro inferior a los 0,25 mm vistos a una distancia de 25 cm. Este valor de 0,25 cm. fija el diámetro del círculo de confusión aceptable para una copia destinada a observarse a 25 cm. que es la distancia de observación normal de un ojo sano. Por otra parte habría que considerar otro factor: el formato de la película con que se hace la toma, ya que ello nos permite saber el grado de ampliación que necesitaremos para lograr un determinado tamaño de la imagen y por tanto el aumento que sufrirá el círculo de confusión.
Debido a lo complicado que resulta realizar el cálculo del diámetro del círculo de confusión aceptable a causa de la interacción de todos estos factores, el aficionado puede considerar como correcto un valor aproximado 1/1000 de la distancia focal del objetivo, para copias menores de 18x24 cm. En este caso el diámetro del círculo de confusión aceptable sobre negativos de 35 mm tendría un valor de unos 0,05 mm. Este valor es aproximadamente el mismo que utilizan los fabricantes al desarrollar las escalas de profundidad.
Todos estos cálculos resultan útiles si queremos realizar grandes ampliaciones o pretendemos obtener imágenes de extraordinaria nitidez para usos científicos. Subir
DISTANCIA HIPERFOCAL
La distancia hiperfocal se podría definir como aquella existente entre el objetivo y el primer punto nítido obtenido al enfocar al infinito.
El conocimiento de esta distancia por parte del fotógrafo, resulta muy útil pues enfocando exactamente a esa distancia se consigue la mayor profundidad de campo para un diafragma dado; por lo que, dentro de ciertos límites, uno no tiene que preocuparse de enfocar bien la escena.
Esto explica también el porqué las pequeñas cámaras compactas sin mecanismo de enfoque, son capaces de fotografiar nítidamente un objeto situado entre 1,5 m. y el infinito. Estas máquinas suelen llevar un objetivo de corta longitud focal (Gran angular), con el diafragma muy cerrado (f /11 o f /16) y enfocado exactamente a la distancia hiperfocal.
Este "truco" se basa en el hecho de que al enfocar un sujeto situado en el infinito, desperdiciamos los 2/3 de profundidad de campo que, como ya dijimos, se extienden por detrás el punto de enfoque. Si al fotografiar una escena, en vez de enfocar al infinito, con la consiguiente pérdida de espacio enfocado por detrás del infinito, lo hacemos en el punto del primer tercio donde empieza el enfoque, la profundidad de campo se extenderá ahora desde ese punto hasta el infinito y... ¡Además ganamos otro tercio por delante!
En la practica (ver imagen) el fotógrafo lo que hace es enfocar al infinito, mirar en la escala de profundidad de campo grabada en el objetivo a qué distancia se encuentra el primer punto enfocado para un diafragma dado (en la imagen, a f /8, el punto está a 3 metros), y enfocar a continuación sobre ese punto.
La escasez de luz nos obliga muchas veces a abrir el diafragma, con la consiguiente disminución de profundidad de campo. En caso de duda sobre si la profundidad de campo cubrirá todo el objeto, lo más acertado será enfocar en su primer tercio, debido al desigual reparto de la profundidad. Subir
EL OBTURADOR
La exposición es una de las fases fundamentales del proceso fotográfico, y está determinada por la intensidad luminosa, que controla el diafragma y el tiempo de exposición (velocidad), regulado por el obturador.
La evolución de los obturadores ha ido pareja a la de las emulsiones sensibles. Las primeras emulsiones eran tan lentas, que el tiempo de exposición podía controlarse cortando la luz con una simple gorra o con la tapa del objetivo.
Conforme aumentó la rapidez de las películas, los cortos tiempos de exposición obligaron a construir obturadores cada vez más rápidos formados por resortes y laminillas con mecanismos complejos, similares a los de relojería. Los obturadores de las cámaras más modernas están controlados por osciladores electrónicos de cuarzo o de niobato de litio.
En las cámaras actuales prácticamente sólo sobreviven dos tipos: el obturador central y el plano focal.
El obturador central lo encontramos en las cámaras de formato 110 y 120 mm. de doble objetivo: las clásicas Rollei, Hasselblad, etc.. Consta de una serie de laminillas en el interior del objetivo, que a la vez hacen la función de diafragma y se abren desde el centro hacia los bordes, durante el tiempo fijado y a la abertura elegida. Tienen la ventaja de poder sincronizar con el flash a todas las velocidades, aunque no suelen sobrepasar el 1/500 de segundo, y encarecen y complican los objetivos, al tener que llevar cada uno su propio mecanismo de obturación. Subir
El OBTURADOR PLANO FOCAL
Es el más avanzado entre las cámaras comerciales, lo llevan casi todas las cámaras réflex de un sólo objetivo (SLR). Se denomina así por que prácticamente se halla situado en el plano focal de la imagen, directamente sobre la película.
El modelo más común, el de cortinillas, está formado por dos láminas paralelas que corren por el plano focal a gran velocidad. A bajas velocidades, se abre primero la lámina más cercana al objetivo, y la otra corre después como un telón tapando el espacio abierto por la primera. Según se eligen tiempos de exposiciones superiores, los dos telones se van aproximando en sus movimientos de cierre y apertura hasta avanzar casi juntos dejando una pequeña abertura entre ellos que actúa como una pequeña línea de luz que barre el fotograma.
Este obturador sincroniza con el flash, en las cámaras más avanzadas, a sólo 1/250, aunque con luz continua puede llegar a alcanzar 1/8000. Evidentemente, estas cámaras no utilizan ya resortes, sino laminillas de aleación movidas por complejos osciladores de cuarzo. Tienen también la ventaja de estar situadas en el cuerpo de la cámara, abaratando los costes y además se puede cambiar de objetivo sin que se vele la película ya que en reposo está cubierta por las dos láminas del obturador.
Por contra, los objetos que se mueven a gran velocidad pueden aparecer deformados, es muy conocido el fenómeno de las ruedas achatadas, que ocurre al fotografiar, por ejemplo un ciclista, con obturadores de recorrido vertical, en este caso las ruedas se deforman ligeramente en el sentido del movimiento, al igual que las de los coches de dibujos animados.
El problema de sincronización con el flash, ocurre por que a partir de ciertos tiempos de exposición, las dos cortinillas del diafragma, corren tan juntas que es una barra de luz la que recorre el fotograma, entonces el rapidísimo destello de un flash electrónico con un tiempo entre 1/1000 y 1/60.000 de segundo se encuentra con que sólo puede iluminar una pequeña franja de la escena. Esto le ocurre a mucha gente que usa el flash sin preocuparse de ajustar en la cámara la velocidad máxima de sincronización. El resultado final es una foto negra con una única banda correctamente expuesta.
En la Escala de Obturación Universal suelen aparecer al principio dos letras, B, inicial de Bulb (bulbo), para usar con disparador de cable; en esta posición el obturador permanece abierto tanto tiempo como apretemos el botón. En las escalas en que figura la letra T, el obturador se abre a la primera pulsación y se cierra a la segunda; resulta muy útil para las largas exposiciones nocturnas sin gastar pilas, aunque puede igualmente usarse la posición B con un cable provisto de tornillo de retención y los resultados son los mismos. En muchas de las nuevas cámaras este último sistema puede agotar las pilas.
Un de los tiempos de obturación (entre 1/60 y 1/250) suele figurar acompañada de la letra X, esto indica que ese tiempo es la máxima velocidad de sincronización con el flash, a partir de ahí si lo utilizamos, sólo aparecerá en la foto una banda de la escena.
El resto de la escala de tiempos está formado por una serie de tiempos que se suceden duplicándose, con algunas aproximaciones, y es la siguiente:
.... 1", 1/2, 1/4, 1/8, 1/15, 1/30, 1/60, 1/125, 1/250, 1/500, 1/1000,...
Si comparamos esta escala con la de diafragmas veremos que cada paso en ambas, equivale al doble del valor anterior y a la mitad del siguiente:
Tiempo de exposición: 1" 1/2 1/4 1/8 1/15 1/30 1/60 1/125 1/250 1/500
Diafragma: 32 22 16 11 8 5.6 4 2.8 1.4 1
Para un cierto valor de iluminación, todos los pares de combinaciones que aquí figuran, tienen un valor equivalente; y para cada nivel de luz, existen tanto pares de combinaciones diafragma-tiempo como admita nuestro equipo. La elección de uno u otro dependerá del tipo de escena a tratar.
Parece obvio decir que la elección del tiempo adecuado ha de hacerse en función de la velocidad del objeto a fotografiar si lo que queremos es congelar el movimiento. En el caso de escenas estáticas, la elección ha de hacerse teniendo en cuenta las condiciones de iluminación, y por tanto del diafragma utilizado, de la estabilidad del pulso del fotógrafo, y de la longitud focal del objetivo.
En el primer caso, el tiempo ha de ser inversamente proporcional al valor de la apertura de diafragma utilizado. Con lo que a menor tiempo, mayor abertura y por tanto menor profundidad de campo. La elección de la combinación tiempo-diafragma tendrá que hacerla el fotógrafo en función la iluminación, del tema y del movimiento que quiera expresar en la foto.
Las vibraciones y el pulso del fotógrafo en el instante de disparar resultan factores decisivos en la calidad de la fotografía al usar bajas velocidades. Para ello resulta fundamental saber sujetar la cámara desde el principio y aprovechar el apoyo de cualquier objeto: columnas, árboles, o incluso tumbarse en el suelo. Un método muy bueno para aprender a sujetar la cámara consiste en sujetar un trocito de espejo sobre el frontal del penta prisma, ponerse cerca de una bombilla encendida y mirar como vibra la mancha de luz reflejada en una pared en penumbra según pulsamos el disparador en diversas posturas. Esto vale para descubrir, por ejemplo, que al disparar con la cámara en formato vertical, hay un mayor riesgo de fotos movidas. El valor de obturación más lento aconsejado, está en función del objetivo que usemos. Vamos a ver esto más despacio.
La distancia focal del objetivo condiciona el tiempo de exposición (velocidad) por dos motivos: por el mayor peso y vibraciones de los teleobjetivos de larga distancia focal, y por el menor ángulo de cobertura de los mismos. Pensemos, por ejemplo, que si la cámara nos vibra un milímetro hacia bajo al disparar con un gran angular, la escena que contemplamos por el visor se moverá sólo unos centímetros, mientras que con un súper teleobjetivo enfocado a 100 metros, la vibración puede desplazar la imagen una decena de metros. Quién haya sujetado a mano unos potentes prismáticos comprenderá sin duda este efecto.
Una buena regla para saber el tiempo adecuado a usar con cada objetivo es ajustar un valor aproximadamente igual a su distancia focal. De esta manera, con un teleobjetivo de 500 mm no se aconseja disparar a menos de 1/500 de segundo, y con uno normal de 50 mm a no menos de 1/60.
En ocasiones las condiciones de luz o la apertura máxima de un teleobjetivo, impiden usar tiempos cortos, en este caso lo mejor es usar un buen trípode y, si no queda más remedio, recurrir a películas más rápidas y sensibles con la consiguiente pérdida de nitidez. En caso de apuro es posible sustituir el trípode por una chaqueta doblada o un saquito de garbanzos, y acomodar la cámara sobre ello.
El pulso del fotógrafo puede educarse hasta ciertos límites. Con la experiencia puedes llegar a disparar hasta cerca de 1/4 de segundo con objetivos menores de 50mm. Una forma fácil de ejercitarse, es colocando un cachito de espejo sobre el penta prisma y colocándose ante una bombilla en una habitación oscura. Si se adoptan ciertas poses (como enrollarse la correa en el antebrazo, etc.) puede verse como vibra el punto de luz, reflejado por el espejito en la pared opuesta de la habitación al apretar el obturador y así, sin gastar película pueden irse corrigiendo las vibraciones. Subir
EXPOSÍMETRO
Su función es medir la intensidad de luz.
Existen exposímetros incorporados en las cámaras así como también los hay externos. Hoy por hoy la mayoría de las cámaras fotográficas lo traen incorporado.
El exposímetro debe saber la sensibilidad de la película, aunque las cámaras más modernas lo hacen automáticamente.
Exposímetros externos
Los exposímetros externos o de mano nos permiten más precisión a la hora de medir la iluminación ya que podemos hacerlo acercando a la persona o motivo.
Dentro de los exposímetros externos existen dos tipos:

Exposímetros externos de luz de ambiente
Estos exposímetros miden la luz que existe, pudiendo alguno de ellos medir la temperatura de color, si bien todavía podemos encontrar exposímetros de aguja, desde hace unos años lo más común es que sean digitales.
Su funcionamiento es muy sencillo, le indicamos la sensibilidad utilizada en la película y el exposímetro nos indica el tiempo de exposición y diafragma idóneo para las condiciones de luz leídos.
Tambien podemos encontrar en el mercado exposímetros que además de leer la luz de ambiente, nos permite leer zonas concretas, estos exposímetros se utilizan habitualmente para cine y video.

Exposímetros externos de luz de flash
Estos exposímetros permiten medir tanto la luz de ambiente como la luz emitida por el flash, para ello dispone de una entrada del cable del flash, de esta forma cuando pulsamos sobre el botón del exposímetro, el flash emite el destello y el exposímetro realiza la medición.
En algunos modelos podemos realizar la medición sin tener que conectar cable alguno, ya que lo hace automáticamente en cuanto recibe el destello del flash. Subir
EXPOSÍMETROS INTERNOS
Normalmente las cámaras fotográficas incorporan un exposímetro interno que se encarga de realizar la medición y si se desea, ajustar los valores de tiempo de exposición y diafragma a la propia cámara.
Cada marca y modelo de cámara tiene su propia forma de mostrar los datos del exposímetro, veamos algunos ejemplos:

Exposímetro interno de agujas
Estos exposímetros lo incorporaban las antiguas cámaras, su uso es muy sencillo, tenemos dos agujas, una con un circulo en su extremo, la cual se mueve en función a la sensibilidad indicada y la otra aguja se mueve en función a la luz que exista y a los valores de diafragma y tiempo de exposición indicado, cuando ambas agujas coinciden, significa que tenemos bien ajustada la iluminación.

Exposímetro interno de luz amarillo y rojo
Estos en lugar de mostrar los datos en el visor, lo hacen situados dos luces en la encimera de la cámara, su funcionamiento es muy sencillo, cuando se enciende la luz roja significa que existe un exceso de luz, cuando lo hace la luz amarilla existe falta de luz, así pues, abriendo o cerrando el diafragma o tiempo de exposición hasta conseguir que no se encienda ninguna luz, conseguiremos ajustar la luz.

Exposímetro interno de led
Este tipo de exposímetro nos muestra mediante un led rojo fijo el tiempo de exposición que tenemos puesta y mediante otro led rojo intermitente nos indica el tiempo de exposición idóneo para las condiciones de luz, tan sólo debemos ajustar tiempo de exposición o diafragma hasta conseguir que únicamente quede encendido un led rojo fijo.

Exposímetro interno de información
Este tipo de exposímetro es el que podemos encontrar en las cámaras fotográficas actuales, la información que nos muestra es muy completa, ya que además de indicar tiempo de exposición y diafragma necesarios, nos indica la sensibilidad de la película, compensador de luces utilizado, así como situación del auto foco de la cámara.
En muchos casos además de la información en el visor, también nos lo muestra en la pantalla LCD situada en la encimera de la cámara.
fotonatura@snap.cu
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www.fotonatura.cu
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