Aves de Cuba





El paisaje y la fotonaturaleza cubana
Por: Eduardo Aguiar Martín

Primera parte


Paisaje costero.
Playa Larga, Parque Nacional Cienaga de Zapata, Provincia Matanzas.
Canon EOS DG Rebel - f/22 - 1/30, ISO100.
06/11/2006, 04:27 p.m.
© Ariel Pelayo.


La fotografía de paisajes es una de las disciplinas más profusamente practicadas por todos los fotógrafos. No importa si son profesionales o novatos. Prácticamente el cien por ciento de las personas que alguna vez han empuñado una cámara fotográfica se han parado delante de un atrayente paisaje para hacer un par de fotografías. No todas salen bien. La fotografía de paisajes es una disciplina que engaña, y ejecutarla correctamente no es tan fácil como aparenta.

Para ver, primero hay que saber mirar y si de mirar se trata, también miremos atrás.

   El paisaje ha sido uno de los elementos más retratados en la Historia de la fotografía. No podemos olvidar que la imagen fotográfica más antigua de la que tenemos conocimiento es un paisaje rural que Nicéphore Niepce nos legó en su Punto de vista desde la ventana de Gras, 1826.
   Meses después que presentaran públicamente la fotografía, un especialista en óptica llamado Lerebours envió a un equipo de fotógrafos por todo el mundo para captar imágenes con destino a su posterior comercialización en la colección "Excursiones daguerrianas". Otra iniciativa similar pero de carácter más científico fue la del Barón Jean Baptise Louis Gros quien se dedicó a tomar imágenes de los lugares donde estuvo viviendo, en su función de diplomático.
   A estas propuestas fotográficas le siguieron otras donde los extremos del realismo y del idealismo, se intercambian una y otra vez, alternan su influencia en los estilos utilizados. Ello nos llevó hasta un paisaje tamizado a través de las experiencias formales de las vanguardias o de las demostraciones del dominio del medio fotográfico de Ansel Adams, con sus depuradas técnicas de visualización y el importante sistema de zona.

La primera lección:
Una fotografía no se toma, se hace. Ansel Adams.



Arroyo en Sierra Ancon.
Parque Nacional Viñales , Provincia Pinar del Río.
© Raimundo López

   Plácidos riachuelos, verdes llanuras, valles, mogotes o maravillosas playas... Son sólo ejemplos de las impresionantes vistas que te brinda la naturaleza. Pocos elementos materiales te harán sentir tan integrado con el paisaje, como una puesta de sol sobre un horizonte lejano o con el oleaje golpeando sobre las rocas. Pero intentar captar estos momentos con la cámara puede ser una tarea en extremo ardua. Con frecuencia, las fotos sólo consiguen plasmar una vista aburrida, sin ningún elemento de interés, en lugar del paisaje impresionante que recuerdas haber tenido delante de tu cámara.
   Preparándote bien y con algunos modestos recursos, puedes conseguir unas fotos llenas de vida que te transportarán de nuevo al paraíso visitado.
   Hay reglas básicas que debes seguir. Gracias al estudio de la Naturaleza puedes saber cuándo y donde encontrarás el tipo de paisaje que buscas, las formaciones geológicas más hermosas y la vegetación en su máximo esplendor en cada época. Tambien es importante consultar una previsión meteorológica fiable, aunque un día lluvioso no logrará que me quede en casa. En los días de tormenta las cascadas y los ríos tienen un aspecto fantástico, las flores aparecen más nítidas y con más detalles bajo un cielo nublado, y los campos resplandecen. Dicho esto, siempre puedes tener pensado un lugar alternativo para refugiarte si el tiempo empeora.
   Si recorres grandes distancias y empleas varias horas para lograr algo interesante, es preferible pasar el máximo tiempo posible en ese lugar antes de decidir marcharte. La naturaleza va cambiando a lo largo del día, por lo que no tiene el mismo aspecto en una mañana brumosa, que en una noche estrellada. Lo que parece tosco e impenetrable bajo el sol del mediodía puede revelar delicados detalles al caer la tarde. Y, sobre todo, ser un fiel testigo de las bellas y diversas facetas que nos brinda la Naturaleza.
   Retrato en pequeño formato de nuestro paisaje.
   En este primer trabajo haremos un bosquejo general y en los próximos iremos abordando con detenimiento las especificaciones y técnicas de cada tipo paisaje… Espeleológico, humedales, subacuatico, de mogote, costero y otros y con la ayuda del amigo Javier Vázquez Romero preparemos la primera parte de la expedición.


Playa El Resguardo II.
Tomada en el Parque Nacional Guanahacabibes, Provincia Pinar del Río.
Canon EOS DG Rebel - f/7.1 - 1/125 ISO100.
03/03/2006, 04:51 p.m.
© Ariel Pelayo

Conocer
El Archipiélago Cubano, situado en la zona noroccidental del Mar Caribe comprende la Isla de Cuba, la Isla de la Juventud y unos 4 200 cayos e islotes agrupados en cuatro sub archipiélagos: Los Colorados y Jardines del Rey al norte; Los Canarreos y Jardines de la Reina al sur.
   La Isla de Cuba, con su forma alargada de este a oeste y estrecha de norte a sur, tiene su máxima anchura en la zona oriental, desde Playa Tararacos a Punta Camarón Grande, con 191 Km. Mientras que su parte más estrecha, en la zona occidental, abarca desde la Bahía de Mariel hasta la Ensenada de Majana, con solo 31 Km. El archipiélago cubano cuenta con una superficie aproximada de unos 110 922 Kilómetros cuadrados.
   Su principal altura es el Pico Real del Turquino con 1 974 metros sobre el nivel del mar y el mayor río es el Cauto (370 Km. de longitud y una cuenca de 8 969 Kilómetros cuadrados), en la vertiente sur de la región oriental.
   Aún cuando el paisaje cubano no está marcado por grandes ríos, montañas, lagos o desiertos, sí se destacan en el archipiélago numerosos elementos geográficos muy notables, ya sea en el ámbito nacional, caribeño o mundial; como por ejemplo, las terrazas marinas de la zona oriental (provincias de Granma y Guantánamo), la Ciénaga de Zapata (mayor humedal del Caribe insular), los sistemas cavernarios Majaguas- Cantera y Santo Tomás (entre los mayores de América Latina), las barreras coralinas de la plataforma cubana (entre las mayores del planeta) y los mogotes cársicos (formaciones presentes solamente en Cuba e Indochina).
   El archipiélago cubano sobresale también por la diversidad de sus paisajes. Las particularidades de su origen y evolución condicionan la existencia de un complejo mosaico geológico, de variados tipos y formas del relieve, a partir de los cuales se han originado distintas clases de suelos y vegetación, cuyas múltiples combinaciones dan lugar a los diversos paisajes que se dibujan en el entorno cubano.
   El clima de Cuba responde a la categoría de subtropical moderado con influencia marítima, debido en gran medida a su proximidad al Trópico de Cáncer y a que recibe la acción refrescante de los vientos alisios del NE y las brisas marinas.

Palmar en La Güira.
Sierra de los Órganos, Pinar del Río.
Tomada en el Km. 45 carretera Luís Lazo. 
FinePixS2Pro. f/11 1/500. ISO-400.
11/03/2007, 12:11 p.m.
Palmar en La Güira.
Tomada en el Km. 45 carretera Luís Lazo, Sierra de los Órganos, Provincia Pinar del Río.
FinePixS2Pro - f/11 - 1/500, ISO400.
11/03/2007 12:11 p.m.
© Eduardo Aguiar

   Durante el corto invierno influyen temporalmente las masas de aire frío procedentes del Norte. La temperatura durante todo el año oscila entre los 20 y los 35º C, bajando rara vez hasta los 10° C en regiones muy puntuales del país.
   Durante la entrada de los frentes fríos o nortes, como solemos llamar a estos cambios meteorológicos, puede haber grandes zonas nubladas, diminuyendo considerablemente el contraste de escena. Por estos días en las playas y costas con rompientes se pueden realizar fotografías impresionantes (asegúrese llevar un buen chubasquero y protección para su equipo).
   En los meses de nuestro noble invierno, la luz es más cálida, el contraste no es tan alto como en el verano, la saturación de los colores es excelente y al ser menor la evaporación, el cielo se despeja de brumas.
   La región oriental goza de un clima más cálido que la occidental, y las variaciones del termómetro entre el día y la noche son menos acentuadas en las regiones costeras que en tierra adentro. La temperatura diurna media del mar supera los 25° C durante casi todo el año.
   Por su situación geográfica, el país se ve afectado por la temporada ciclónica entre el primero de junio y el 30 de noviembre. Estos fenómenos atmosféricos pueden afectar al archipiélago con vientos huracanados que en ocasiones superan los 200 Kilómetros por hora, los que provocan fuertes aguaceros, tormentas eléctricas y penetraciones del mar. En la temporada ciclónica, el valor estético de la fotografía del paisaje se mezcla con la importancia del valor testimonial y por documentar los cambios que estos fenómenos atmosféricos provocan en el entorno.
   Esta etapa de ciclones coincide aproximadamente con la denominada estación lluviosa que se inicia en mayo y finaliza en octubre, y la temporada seca se extiende desde noviembre hasta abril.


Amanecer.
Valle de Viñales.
Tomada en el Parque Nacional Viñales, Provincia Pinar del Río.
Nikon D70 18mm - f/5.6 - 1/100.
07/01/2007, 07:45 a.m.
© Eric Rigori Nápoles


   Elevaciones
   Las principales zonas montañosas cubanas se agrupan en cuatro grandes sistemas: Cordillera de Guaniguanico, en el occidente de la isla; el Grupo de Guamuhaya, en el centro del país; la Sierra Maestra y Grupo de Nipe- Sagua- Baracoa, ambos en el oriente cubano.
   Estas cadenas montañosas ocupan el 21% de la superficie del país, albergando diversos accidentes geográficos relevantes, como son los valles, cavernas, cañadas, abras, entre otros accidentes geográficos.
   Además de las alturas mencionadas, existen otros grupos de elevaciones menores, pero algunas de notable relevancia dentro del paisaje, la ecología, la economía y la historia de Cuba; pudiendo citarse a modo de ejemplo las siguientes: Sierra de Cubitas y Lomas de Najasa (Camagüey); Alturas Bejucal Madruga- Coliseo (Habana y Matanzas), Grupo de Maniabón (Las Tunas- Holguín) y Sierra Las Casas (Isla de la Juventud).
   Las montañas cubanas poseen la mayor diversidad biológica estudiada del país, con un 70% de especies endémicas; en especial en las alturas del Grupo Sagua-Baracoa, una de las regiones “calientes” de endemismo a nivel mundial.
   En Cuba se encuentran pocos y no muy extensos “cañones naturales” de origen fluvial (acción erosiva del río sobre las elevaciones). Algunos de los más conocidos de estos accidentes se ubican en el río Yumurí, provincia Guantánamo (límite entre los municipios Baracoa y Maisí), en el río Santa Cruz, provincia Pinar del Río, y el río Canímar, al norte de la provincia de Matanzas. Estos sitios se caracterizan por sus impresionantes farallones verticales, en su mayoría cubiertos por una exuberante vegetación, lo cual les imprime cierto “elemento de aventura fotográfica”.
   Quizás las rocas más comunes del paisaje rural cubano sean las calizas y las magras calcáreas, localizables en los denominados estratos cársicos de nuestros suelos, los que se manifiestan en más del 65% del archipiélago y definen una de sus particularidades geológicas de mayor trascendencia: el carso.
   Como elemento peculiar, las formaciones cársicas poseen elevados niveles de carbonato de calcio, elemento que al ser “trabajado” (es decir, disuelto) por el ácido carbónico presente en el agua de lluvia revela prodigiosas creaciones, que van desde furnias, surcos cársicos, grutas, cuevas y cavernas, hasta el típico “diente de perro” que se encuentra muy fácilmente en casi cualquiera de los campos del territorio nacional.
   Nuestro archipiélago ha sido llamado “el paraíso de la espeleología” por los especialistas de dicha ciencia, gracias a que se han descubierto en él miles de cuevas de muy variadas dimensiones y riquezas, siendo el país con mayor densidad de cavidades subterráneas por área geográfica. Las cuevas cubanas (agrupando bajo este término a todos los accidentes similares) exhiben una exuberante riqueza en formaciones secundarias -estalagmitas, estalactitas, helictitas, gours de goteo, columnas-, lo cual refuerza el mencionado apelativo de “paraíso espeleológico”.
   Por sus riquezas naturales, dimensiones y otros elementos de interés se destacan en Cuba diversas cuevas, como pueden ser: Gran Caverna de Santo Tomás y Sistema Cavernario Majaguas Cantera (Pinar del Río); así como los cenotes del sistema espeleolacustre de Zapata (Matanzas); Cueva de los Generales (Camagüey), etc. Incluso, existe un número indeterminado de cuevas que aún permanece sin explorar, y por supuesto, sin cartografiar y fotografiar.
   La Isla de Cuba cuenta con 5 746 Km de costas, de los cuales 3 209 corresponden a la costa norte y 2 537 a la sur. Por su parte, la Isla de la Juventud posee un total de 327 Km de línea costera (229 y 98 Km, respectivamente para las costas norte y sur).
   Como es de esperar para el caso de una línea costera tan extensa (mayor que la costa de la República Argentina), la misma está salpicada de numerosos accidentes naturales de singular importancia. Analizando con mayor detenimiento ambas vertientes podemos referir algunos de estos caracteres geográficos destacados:

Costa Norte:
   Posee playas de arenas finas y terrazas marinas en La Habana y Baracoa- Maisí. Hacia la zona central del país presenta una extensa zona cenagosa en la franja de plataforma insular frente a la cayería Sabana- Camagüey.
   Entre sus accidentes más notables están la Bahía de Nipe (reconocida por algunos autores como la mayor bahía de bolsa del planeta); Bahías de Cabañas, Cárdenas, Santa Clara, Nuevitas, Bariay, Puerto Padre y Gibara; Golfo de Guanahacabibes; y las playas de Morrillo, Varadero, Santa Lucía y Guardalavaca.
   En ella se ubican humedales importantes, los cuales forman parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas. En sus márgenes se asientan notables ciudades y poblados, por ejemplo: La Habana, Matanzas, Cárdenas, Nuevitas, Gibara, Puerto Padre y Baracoa.

Costa Sur:
   Presenta las zonas de terrazas marinas de la provincia Granma y el único tramo de costa típica de falla de Cuba (entre Cabo Cruz y Maisí), así como el gran humedal de la Ciénaga de Zapata –el mayor de la cuenca del Caribe insular- y el humedal correspondiente al delta del Cauto.
   Sus playas, salvo excepciones, son de fondos fangosos o de arenas gruesas. Comprende los golfos de Batabanó, Ana María y Guacanayabo; las ensenadas de Corrientes, de Cortés, de la Broa y Casilda; las Bahías de Cochinos, Cienfuegos, Santiago de Cuba y Guantánamo. Alberga ciudades y otros asentamientos poblacionales como: Cienfuegos, Casilda, Manzanillo y Santiago de Cuba.


San Antonio del Sur, Provincia Guantánamo
© Joel Hernández Marín

   Sub archipiélagos
   Conformando el archipiélago cubano se encuentran cuatro cayerías o Sub archipiélagos, a razón de dos en la vertiente norte y dos en la sur; además de que existen otros cayos, islotes y rocas no asociados a estos cuatro grupos, incluyendo un número importante de isletas localizables en el interior de las bahías o ensenadas que se “dibujan” a lo largo de nuestras costas.
   Dentro de estas cayerías se destacan tierras notables por sus dimensiones y su geografía, como pueden ser la Isla de la Juventud (2 397.7 Km2), y los cayos Romano y Coco. Igualmente, un número significativo de estas islas -o determinados segmentos de las mismas- se integran dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
   La plataforma insular cubana, de donde emergen los cuatro sub archipiélagos, abarca un área de 67 832 Km2 y su profundidad media es de 6 a 8 metros. Esta plataforma es mucho más extensa en la vertiente sur del Archipiélago.
   Preparando el bolso.
   El bolso o maletín, además fuerte y cómodo ha de garantizar la impermeabilidad y la máxima seguridad del equipo fotográfico.
   Lo ideal es una mochila para fotógrafos (bien caras por cierto, pero, algún día trataremos como construirla en casa), no olvidemos las socorridas bolsas plásticas y nylon que no estarán de mas en caso de lluvia, debemos tener especial cuidado de no dejar regadas estas bolsas pues son grandes contaminantes del medio ambiente.
   Un trípode robusto que garantice la estabilidad de la cámara, que debe ser además, ligero y fácil de transportar.
   El trípode, amen de su función de apoyo, favorece mucho la buena composición ya que hace más fácil y seguro verificar la línea del horizonte, y contribuye a la estabilidad de la cámara, facilitando el uso de tiempos de exposición mas largos, para lograr las adecuadas aberturas del diafragma que garanticen la profundidad de campo necesaria para destacar adecuadamente los elementos de la escena que sugieren profundidad y enfatizan la perspectiva.
   Un trípode estable y un cable disparador son imprescindibles para reducir la vibración que nos provoca pérdida de nitidez.
   Cuando el trípode se apoya sobre la arena la estabilidad es muy precaria, sobre todo si la arena está mojada. Diseñar unas pequeñas bases solucionará el problema. Si no disponemos de las bases adecuadas, se puede recurrir a buscar cantos o pequeñas piedras planas en la playa, que colocaremos entre la pata del trípode y la arena. Es una solución bastante efectiva.

   Los objetivos
   Cualquier tipo de objetivo es adecuado para realizar este tipo de fotografía. Sólo depende de nuestro gusto o interés en el tema.
   Si utilizamos un angular obtendremos más perspectiva; con un teleobjetivo aplanaremos la perspectiva; el zoom nos ofrece diferentes y variadas opciones; el objetivo catadrióptico nos dará una imagen plana y poco contrastada.
   De hecho, las focales largas son idóneas para esquivar accidentes naturales u obras arquitectónicas de incongruente ubicación y la cámara panorámica nos abrirá una nueva dimensión fotográfica. La selección de una determinada distancia focal dependerá del estilo y temática preferentes del fotógrafo; no obstante, un zoom 24-70 mm o similar es una opción muy versátil para la fotografía de paisaje. Los filtros son una parte esencial del equipo. Los más útiles serían: Filtro polarizador para eliminar brillos y saturar los colores, especialmente importante si queremos que se vea el fondo de las charcas, destacar las nubes y eliminar reflejos indeseables. Filtro cálido suave (por ejemplo el 81A), para corregir la dominante azul en las zonas de sombra. En fotografía digital la corrección la haríamos cambiando la temperatura de color, o posteriormente con el editor de imágenes.
   Filtro de densidad neutra para realizar compensaciones de exposición a nuestro gusto, tan necesarias a veces para garantizar la correcta profundidad de campo. Asimismo, es muy importante llevar un pequeño paquete de limpieza de equipos fotográficos (un pincel de pelo muy suave y bayetas ópticas para limpiar los filtros y las lentes), un trapo para secar la cámara en caso de que se moje, unas bolsas de plástico para cubrir la cámara mientras no hacemos fotos (el hálito marino nos cubrirá poco a poco la cámara con sal y humedad).
   Una linterna, si queremos aprovechar las últimas luces (horas mágicas) y es muy probable que se nos haga de noche, abundantes pilas de repuesto, un paraguas para proteger el equipo fotográfico de la lluvia y otras inclemencias del tiempo, y muchos rollos de película si la cámara es convencional y varias tarjetas de memorias en exceso, si la cámara es digital, muchos mas de los que inicialmente planificamos que vamos a usar, mas vale que sobren, a que luego de tanto esfuerzo, se nos acaba el material en el mejor instante, siempre irrepetible.
   Nosotros, fotógrafos de la Naturaleza, disfrutamos mucho más del paisaje: en el momento de la toma, en la exposición de nuestras imágenes, y participando en la conservación del entorno, le incitamos a cuidarlo al máximo.


Mogotes y valles.
Tomada en la Sierra de los Órganos, Parque Nacional Viñales, Provincia Pinar del Río.
Olympus Opt C450Z - f/4.8 - 1/125, ISO50.
29/01/2007, 03:31 p.m.
© Ariel Pelayo.

fotonatura@snap.cu
fotonaturalezacuba@yahoo.es
www.fotonatura.cu

 

EL LAGARTO DE RÍO
O LAGARTO CAIMÁN,
ANOLIS VERMICULATUS


Lagarto de río, (Anolis vermiculatus).
Reptil endémico.
Tomada a la orilla del Río Bayate,
Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario,
Provincia Pina del Río.
Nikon D70 200mm - f/6.3 - 1/25, ISO320.
03/03/2007, 12:12 p.m. © Eric Rigori

FOTORREPORTAJE: PRACTICA DE CAMPO PARA LA FORMACIÓN DE FOTONATURALISTAS

EL PAISAJE
EN LA FOTONATURALEZA CUBANA.

Por: Eduardo Aguiar Martín

Playa Santa Maria del mar al este de Ciudad Habaha.Canon A540 f/8,1/400 10/10/07,09:49
© Orlando Pérez
 

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON LA FOTOGRAFÍA DE NATURALEZA
EN CUBA?

Por: Javier Eduardo
Vázquez Romero
 

Publica el Fotonaturalista Adrián González Guillén su libro.
Cuba
“EL PARAÍSO DE LOS MOLUSCOS TERRESTRES ”
Priotrochatella stellata. Molusco endémico local en peligro de extinción Foto tomada en Sierra de Caballos Isla de la Juventud Nikon D70, 60mm macro,f/25, 1/60, 15/01/07, 4:48.  © Adrián González Guillén
La variedad de aspectos biológicos , ecológicos y las excelentes imágenes que reflejan el ambiente natural de las especies, hacen de este libro una contribución muy importante en la defensa y el respeto al medio ambiente.

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